En la página de planes conviene ser concreto: AusDataTech no conecta toda la planta de una vez. La propuesta arranca con un piloto acotado a una línea, y antes de instalar cualquier gateway se define el alcance, los sensores que se van a leer y el objetivo de mantenimiento que se quiere observar. Ese recorte es lo que permite aprender rápido, con bajo riesgo, y recién después evaluar si el esquema se extiende a otras líneas.
Dentro del alcance
El piloto trabaja sobre una línea: se eligen las lecturas de temperatura, vibración, presión o caudal que tengan sentido para el equipo de mantenimiento, se integran los protocolos Modbus y OPC-UA según lo que ya esté instalado en los equipos, y se suman los gateways industriales necesarios para publicar los datos. Las lecturas quedan guardadas en una base de series temporales y se arma el tablero de telemetría ordenado por turno y por máquina, para que el operario de piso y el supervisor miren el mismo dato sin planillas de Excel dando vueltas. Los avisos por mail o Telegram se configuran después, cuando los rangos relevantes ya están acordados con el jefe de planta.
Fuera del alcance
El piloto no cubre la planta completa ni reemplaza al sistema de control existente. Tampoco incluye instrumentación nueva que no esté prevista en la definición inicial, ni la instalación eléctrica de los sensores, ni tareas de mantenimiento correctivo sobre los equipos. Si en la línea hay variadores, PLC o medidores que no exponen sus datos por Modbus u OPC-UA, eso se evalúa aparte: puede requerir hardware adicional o un relevamiento previo antes de decidir si entra o no en esta etapa.
Qué conviene definir antes de empezar
Antes de la primera visita técnica hace falta cerrar tres cosas: qué máquina o conjunto de máquinas se va a monitorear, qué variable concreta interesa seguir y con qué frecuencia, y quién va a recibir los avisos cuando un valor se salga de rango. También ayuda acordar los nombres de los equipos y las unidades de medida desde el inicio, porque eso evita discusiones más adelante sobre qué número es el correcto. Si esos puntos quedan claros, el piloto avanza sin sorpresas; si no, el proyecto se estira y pierde la ventaja de probar acotado.
Los detalles finos del alcance, los sensores incluidos y los criterios de evaluación se acuerdan caso por caso antes de arrancar. No hay condiciones estándar: cada línea tiene su propio punto de partida.